Mediados de los años noventa vivía con mi abuela y su pareja en un cité ubicado en la calle Catamarca, entre Alsino y Padre Tadeo, comuna de Quinta Normal.
Era esos días de verano que uno se relaja en las vacaciones por no tener clases y lo más importante no estar preocupado de tareas que nos quitaban tiempo para jugar a la pelota con los amigos.
Fue en uno de esos días que mi abuela me dijo que tenia que cortarme el pelo porque lo tenia muy largo y su pareja le recomienda que vaya donde «El Chumbe», quien tenia su peluquería cerca de la esquina de Salvador Gutiérrez con Samuel Izquierdo.
A veces el prejuicio de la sociedad nos hace una idea previa de una persona de que se dedican a ciertos oficios en este caso a la peluquería. El Chumbe estaba fuera de todo ese estereotipo que se hacia de los peluqueros en los años noventa.
La primera imagen que recuerdo es de un sujeto de pelo largo, con sus primeras canas, medianamente moreno y con un carácter directo.
Mientras me cortaba el cabello me comenta que ellos juegan ciertos días en la cancha Climent, ubicada en la calle Jujuy que quedaba a unas cuadras de mi casa.
Como era día de verano fui con short, polera y zapatillas, lo que pudo darle la idea de que jugaba a la pelota.
Al volver a la casa le pregunte a mi abuela y su pareja que el Chumbe me había invitado a jugar a la pelota. La pareja de mi abuela dijo altiro que si, ya que el vivió mucho tiempo en Lo Amor y conocía al Chumbe hace muchos años.
Recuerdo que al llegar a la cancha me encontré con varios niños y jóvenes que participaban en esa modesta cancha que hoy es un bonito estadio.
Se me vienen a la mente imágenes de momentos entretenidos jugando a la pelota y nuestro técnico era el peluquero del barrio.
Siempre me llamo la atención el motivo porque hacia esa actividad sin ganar ni uno , por el amor al arte o simplemente por ver a pequeños lejos de los espacios de la droga.
En el lugar donde este le agradezco por dar espacio de su tiempo a niños y jóvenes de los años noventa.