Los fines de semana en el Santiago Centro de los años noventa era de ir a la cancha de la desparecida Maestranza, que se ubicaba en la pequeña calle Bartolomé de Vivar, que esta entre San Pablo y General Mackenna.
Dos cosas me motivaban para ir a ese lugar; una para bañarme porque tenían calefón lo que era un lujo en esos años y la segunda la más importante era para ver los partidos de Baby Futbol.
Clentaru era el club que apoyaba, pero existían otros como Andes, Incognito y mucho más. Más allá de los clubes quien me llamaba la atención era un arquero llamado Miguel Ángel.
Llegaba con todo el equipamiento de un guardameta; camiseta. short, guantes, rodilleras, calzado deportivo, etc. Además, traía lo más importante que era su talento innato de portero.
En esos tiempos estaba de moda la Serie Los Super Campeones y les digo que Miguel Ángel no tenia nada que enviarle a un Benji Price o Richard. Además, Miguel era un arquero de verdad y no de ficción.
Tuvo muy buenas campañas jugando en la Maestranza y entiendo que jugo por muchos otros lugares.
Dicen quienes lo conocieron que era tan buena persona como arquero y aunque ya no esta en este mundo me imagino que en el cielo debe ser la estrella en el arco del equipo celestial.